Las mejores técnicas en ventas

El sector empresarial es uno apasionante, pero bien difícil y competitivo. Es por ello que en los equipos de las compañías debe existir algún experto en venta, alguien que de verdad sepa cómo vender un producto o servicio y cómo sacarle la mayor ganancia. En cursos en ventas puedes aprender un montón sobre esto.

 

Lo primero que tiene que tener claro una empresa es quiénes son sus potenciales clientes. Una vez hayas hecho un estudio de mercado y sepas a qué público o compañía le interesará tu producto o servicio, y los hayas estudiado, pues el segundo paso es contactar con ellos. Lo hagas por la vía que lo hagas (personal, por teléfono, por la web…), no seas agresivo, o sea, no agobies a tu cliente. No se trata de lograr que desde el primer minuto de la conversación ya este lo compre. Lo mejor es que le expliques de qué va tu negocio, qué productos y/o servicios ofrece y cuáles son sus beneficios.

 

Luego de establecer dicha relación con tus clientes en potencia, la cosa es lograr un mensaje eficaz. El mensaje que les hagas llegar tiene que ser claro, preciso, concreto y, sobre todo, creíble. No haces nada con inventar beneficios que realmente no tiene tu producto o servicio, siempre la verdad es la mejor bandera.

 

Nada, que el secreto está en hablar con ellos como si fueras un hombre o mujer de negocios serio/a, responsable, que sabe lo que quiere, y no como un comerciante cualquiera, cuyo fin es vender su producto a toda costa sin importarle el bienestar de los clientes.

 

Otro buen consejo es tratar a tu cliente como si fuera tu socio, aquí la relación sube a otro nivel. Si algún cliente necesita tu ayuda como socio, ¿por qué no ayudarlo como si fueran iguales? Esto no quedará oculto, pues si demuestras que tu compañía es seria, que no juega sucio y ayuda a sus clientes como socios, pues tu prestigio aumentará y eso, como es lógico, desembocará en más y mejores clientes, y en más y mejores ventas.

 

Contratar a un buen administrador de negocios es otra buena técnica. Los aspirantes a este cargo deben ser personas inteligentes, hábiles, astutas, y con mucha capacidad de resistencia. Y es que este es un puesto, para hablar claro, que está sujeto a muchas tensiones. No obstante, es uno muy importante.

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