La literatura en las aulas españolas

En las aulas españolas se enseña literatura como lo exige cualquier buen plan de estudios.

Y es que la literatura es una oportunidad para aprender, entretenerse y ampliar el universo cultural de los niños y jóvenes.

Cuando se incentiva en ellos la lectura, se les está adentrando en un mundo lleno de fantasía, alegría, imaginación y saberes. Aprenden a expresarse correctamente, a tener mejor ortografía, a tener fluidez en la escritura.

Hay que comenzar por orientar la literatura adecuada con cada edad. Los más pequeños, por supuesto, es importante que solo lean literatura infantil, pues otro tipo de lectura no adecuada a su edad puede ser perjudicial en lugar de ser beneficiosa.

 

La literatura infantil conduce a la exploración por parte de los pequeños de distintas maneras de comunicarse, los adentra en un mundo de conocimiento, rico por su variedad de temas y puntos de vista. Cuando los niños leen imaginan, fantasean, sueñan y eso despierta su creatividad e iniciativa.

Además, cuando los niños leen aprenden mediante las diferentes enseñanzas de los relatos a enfrentar sus miedos, a contar sus dudas e inquietudes, a perder el miedo preguntar sobre un tema que desconocen, porque despierta el bichito de la curiosidad.

La lengua oral y escrita de los niños se engrandece mediante la lectura. De ahí que a los niños que les enseñan el amor por la lectura desde tempranas edades aprender a expresarse con mayor rapidez porque adquieren, además, mayor agilidad mental.

Es importante escoger la literatura adecuada. Hay que tener en cuenta muchos detalles. Por ejemplo, se sugiere que sea un libro con imágenes atractivas. Cuando los niños son pequeños no les gustan los libros sin imágenes, de que uno con unas imágenes lindas será un gancho para los pequeños.

Y en el caso de que sean bebés, hay que buscar que estas imágenes sean bien sencillas, para que los pequeños las entiendan y se vayan indentificando con las imágenes. Además, esto les permite seguir la historia aunque nola entiendan en su totalidad.

En el caso de los niños entre 6 y 8 años es importante que los cuentos tengan el lenguaje sencillo, para que puedan seguir la lectura si lo desean y comprender de qué va la historia. Es importante combinar también historias de ficción con historias de cotidianidad. Entre los 9 y los 11 años, ya los niños comienzan a interesarse más por el argumento que por las imágenes.

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